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“Al socio no se le puede engañar” experiencias personales como persona que recibe un servicio

“Al socio no se le puede engañar” experiencias personales como persona que recibe un servicio

Hace unos días me quedé un poco enganchado de la espalda, y no sabía a dónde ir. Una amiga me recomendó la consulta López Archs. Ahora la llevan los hijos e hijas, antes la dirigía el Sr. Cinto López, que había sido fisioterapeuta del Nàstic durante 6 años. La recomendación sobre un tema que tiene que ver con la salud siempre es delicada. Te juegas algo más que hacer un descubrimiento de un lugar donde poder ir a cenar. Llegué y me hicieron pasar a la sala de espera. Llevaban un poco de retraso y me tuve que esperar un rato, acompañado de un Sr. que esperaba a su Sra. Pasamos un buen rato conversando sobre el tiempo: afuera llovía mucho.

Después de un rato me hicieron pasar, era una de las hijas del Sr. López: “Te toca, pasa si te atreves”. Rápidamente empecé a “sentirme como en casa”. Me hizo una serie de preguntas para saber qué tenía, y me hizo una primera inspección. Todavía no sé muy bien por qué, pero me mareé un poco y tuve que tumbarme un rato. Para que me fuera recuperando me ofreció unas pastas. Y poco a poco fueron haciendo el efecto y me fui recuperando. Las pastas y la conversación, distraída e interesante. Una vez recuperado pasé al “potro”. Antes de empezar, me ofreció poner la música que prefiriera. La pensaba encontrar por internet. Le pedí algo de Paco de Lucía, me gusta la guitarra, y es lo primero que se me vino a la cabeza porque el día antes había estado intentando tocar una canción suya. Pero no lo encontró, y finalmente escuchamos algo más cercano a sus gustos que a los míos, pero de hecho, la música no la oí, en todo el rato no paramos de charlar. No era un masaje de relax lo que me esperaba, ya lo sabía, y ya había recibido alguno hace algunos años cuando jugaba al fútbol. Pero pasó rápido.

Tuve una grata sorpresa: un servicio profesional, un buen precio y un trato exquisito. Quedamos en que si a principios de la semana que viene no me dolía, no hacía falta que volviera, y por lo que voy viendo seguramente será así, por lo tanto de momento no tendré que volver; pero si alguna vez me pasa algo más, ya sé a dónde tengo que llamar. Tienen un nuevo cliente fidelizado.